Juicios
Juicios
Un juicio es… una perdida de tiempo la mayor parte de las veces. Pero el tiempo que transcurre entre que te mandan la citación y el día del juicio es estresante.
Como supongo que ya sabréis a principios de año tuve un accidente de coche. Lo primero que piensas es “¡mierda!”, eso si no ha pasado nada grave claro, como en mi caso. Te bajas del coche y miras los desperfectos. Una vez hecho el reconocimiento te dispones a enfrentar lo inevitable: La mala leche de la persona con la que has chocado. Rellenas el parte de accidente, que es un lío por cierto, y preguntas a la otra parte implicada por su estado de salud. Te pueden contestar que están bien, mal o les ves directamente que tienen algo roto. El chico al que golpee me dijo que estaba perfectamente, podía caminar, no tenia ningún golpe visible y no se quejaba de nada. Por si acaso te ofreces a acompañarle al hospital. Él dijo que no hacía falta, que se encontraba perfectamente. Error.
Después vas a tu seguro y entregas los papeles. Te hacen unas preguntas, te declaras culpable (porque ha sido culpa tuya) y te dejan marchar. Piensas: “Vale, ya está, ahora es cosa de los seguros.” Error grave.
Pasado un tiempo (2 meses en mi caso), te llega una citación del juzgado. La persona simpática con la que chocaste y que se encontraba perfectamente resulta que ahora había sufrido lesiones por imprudencia (mía). Entonces vuelves a pensar “¡mierda!”, mandas un fax al seguro con la citación, te llaman diciéndote que te presentes al juicio y comienzan algunos de los dos meses más largos de tu vida.
Comienzas a acordarte del personaje ese que ha “tirado de cuello” (expresión vulgar para decir que esa persona quiere sacarle los cuartos al seguro exagerando un pequeño dolor y además cobrar baja laboral) y de toda su familia.
Tienes problemas para dormir. Te preguntas cada noche si te quitaran el carnet, si lo hacen durante cuanto tiempo, si tendrás que pagar indemnización, multas, si el seguro te respaldará…
A medida que se acerca el día te pones nervioso, tienes miedo de cometer otro accidente o de que seas tú al que golpean. Escenificas la reacción de la compañía aseguradora si eso ocurriese.
Sueñas con el día del juicio y repites el accidente una y otra vez, repasas en tu cabeza los hechos acaecidos intentando redactar un buen texto para presentar ante el juez.
Y por fin llega el día.
Te vistes adecuadamente, te peinas decentemente y no como irías todos los días. Coges la documentación, la citación, respiras hondo y coges el coche para ir al juzgado. Por el camino piensas y si es la ultima vez que conduciré el coche durante un mes, o un año o…
Intentas relajarte cantando con la radio, pensando en cualquier otra cosa pero nada funciona.
Llegas al juzgado, entregas el DNI, te dan una tarjetita y pasas por el detector de metales. Pita.”¡NO!” Te miras detenidamente y luego piensas el cinturón, se lo dices al guardia jurado y te deja continuar. Vas a información y preguntas a donde tienes que ir. Te da una indicación más o menos buena y vas hacia allí. Llegas a un sitio donde pone juzgado de instrucción número… llamas a la puerta y entras, después de cinco minutos de que te ignoren unas señoras, les entregas el papel y te indican que vas a tener que declarar, te mandan a la sala de vistas y te dicen que ya te llamaran.
Más espera.
Al rato sale alguien y pronuncia un nombre conocido: el del denunciante, por lo visto no está. Te preguntas que va a pasar. Te llaman, te acercas y entregas el DNI. Te mandan pasar. La persona entrega tu DNI a la jueza y a la señora que esta a su lado para que conste en acta que te has presentado. Te sientas lo mas decentemente que sabes y esperas educadamente a que su señoría hable.
Abre la boca y salen las palabras mágicas: “En vista de que el Denunciante no se ha presentado la absolvemos” Después de decir “¿ya?” y de gritar en tu interior un ¡YUPIIIIIIII! Esperas pacientemente hasta que te digan que hacer. La señora jueza te pregunta si los seguros habían alcanzado algún tipo de acuerdo, a lo que contestas negativamente, después de sopesar algo, la señora jueza del juzgado de instrucción numero 2 entregó el acta al señorín que me había cogido el DNI que me mandó firmarlo y me dijo que podía irme en paz.
Sales pausadamente y nada mas cerrar las puertas implantas una sonrisa en tu cara que no se te va en todo el día. Llamas a tu familia y se lo dices. Les das una alegría. Vas hacia casa esperando contárselo a tus amigos.
¡ERES UNA PERSONA ABSUELTA!
PD: Una vez que te calmas, te das cuenta de que lo has pasado mal durante dos meses por culpa del idiota de turno con ganas de tocar las narices y que luego encima no se presenta. Que te hace perder toda una mañana para luego estar cinco minutos compareciendo.

