martes, abril 25, 2006

Los “Bailones” de discoteca II

Prosigamos con nuestro estudio sobre la fauna discotequera.

Algunos amigos nos han ayudado a recopilar información sobre ciertas especies, desde aquí les agradecemos su ayuda.

Los Pizzeros: Mueven solamente sus manos como si estuviesen haciendo una pizza. En ocasiones se acompañan de algunos pequeños pasos con los pies para no quedarse estancados en el mismo lugar. Su música suele ser el house. Habitualmente utilizan el movimiento de sus manos para tocar “disimuladamente” ciertas partes de la anatomía del sexo opuesto. (Gracias K)

Los Dj´s: versión evolucionada de los pizzeros. Además de hacer pizzas se llevan una mano a la oreja como si estuviesen escuchando por un casco tratando de imitar a los pinchadiscos. Mueven constantemente las piernas al ritmo de la música. No solo escuchan house sino que escuchan cualquier cosa remezclada por Dj´s. Utilizaran esos conocimientos para ligar.

Los merodeadores: se mueven en manada. Su táctica consiste en rodear el local en círculos en busca de alguna presa. Sus movimientos son disimulados y se les puede confundir con los “paraos”. Son metódicos en su estudio de las presas. Son lobos disfrazados con piel de cordero. Es una de las especies más peligrosas que te puedes encontrar ya que es difícil reconocerlos. (Gracias J)

Los fumadores: Se les reconoce a primera vista. Tienen siempre un cigarro en la mano. Es la especie más común y existen subtipos para cada tipo de música. Su estrategia es acercarse a pedir fuego o cigarros. Lo segundo siempre acompañado de lo primero. Utilizan tu momento de distracción mientras le contestas para escanearte. Si su búsqueda les provee resultados satisfactorios y obtienen lo que han pedido entablarán conversación. Algunos incluso bailarán junto a ti. Hay que tener cuidado porque suelen ser como lapas.

El pijo: Se les reconoce por la ropa. Irán vestidos con pantalones de pinzas o vaqueros de marca, camisa y jersey. En invierno llevarán el jersey puesto y en verano sobre los hombros. Se les puede encontrar con náuticos o con zapatos de chúpame la punta. Alardean de dinero (aunque no lo tengan). Si se te acercan hablarán sobre política, economía o se harán expertos en música. En realidad, esos temas los han estudiado durante la semana como arma de seducción. Les encanta la música pop aunque lo nieguen y afirmaran fervientemente que escuchan punk, rock y algún otro tipo de música menos conocida y te dirán el nombre de 3 o 4 grupos cuyos datos se han bajado de Internet junto a varias canciones.

Por hoy hemos terminado con las revisiones a los distintos tipos de especies. Por favor si conoce algún subtipo que todavía no hallamos mencionado no dude en postear para comunicarlo. Gracias.

domingo, abril 23, 2006

Los “Bailones” de discoteca

Los “Bailones” de discoteca

¿Nunca os habéis parado a mirar a la fauna masculina que se junta en las discotecas?

Yo me he puesto a observar y he encontrado a varias especies comunes. Aquí os pongo su táctica de ligoteo.

El pseudo-gogó: Típico chaval de entre 16 y 20 años que se cree que la pista es suya. Intenta imitar a los gogós de discoteca utilizando movimientos que son una mezcla entre un intento de breakdance, aeróbic y sobamientos varios hacia su persona. Piensan que así ligaran más, pero su único resultado es que las chicas les miren riéndose de ellos y los chicos tengan ganas de echarles a patadas del lugar o de romperles algo en la cabeza.

El “parao”: Se mueve en grupos de amigos, casi todos de la misma especie. Su estrategia es hacerse un hueco en la pista, generalmente junto a una esquina o una columna. Uno de ellos se apoya contra la susodicha columna o pared mientras los demás se colocan en circulo a su alrededor para tener una visión espacial de todas las chicas de la sala. Su movimiento es el básico lado a lado, es decir, mueven su tronco al son de la música de izquierda a derecha. Suelen acompañarlo con un movimiento de cabeza también. Algunos incluso mueven las extremidades inferiores pero esos son casos raros.

El treintañero: Se mueve en grupos de 3 o 4 personas. Puede haber mezcla de sexos si les toca ir con algún amigo y su novia. Cree que el baile del limbo sin pértiga es un baile moderno. Se deja la espalda cada noche para luego no comerse una rosca y llegar a casa sin dinero por haber invitado a copas a más de una sin resultados favorables.

El karateka: Otra versión del treintañero. Este en vez de utilizar el movimiento de pasar por debajo de la pértiga utiliza katas que aprendió en su más tierna infancia. Suele combinarlas con el movimiento “neng de castefa”.

El chulo de discoteca: Se pasea por la discoteca como si fuese el dueño. Saluda al Dj como si le conociera de toda la vida y se pone a hablar con él. Ofrece tabaco o fuego a las chicas. Cuando va a pedir algo a la barra si hay alguna chica atractiva la deja pedir antes y aprovecha su “caballerosidad” para entablar conversación. Son depredadores natos. Hacen apuestas con sus amigos para ver quien liga antes con alguna borracha.

Hay muchos tipos más de especies pero estos son los más reconocibles. En próximas rinconucadas hablaremos más extensamente sobre este tema.

domingo, abril 02, 2006

Odisea en el servicio de mujeres.


El viernes por la noche fui a una fiesta con unos amigos. En un momento dado me entraron ganas de utilizar el servicio, así que me dirigí hacia ellos.

Al llegar me encontré con que la cola se alargaba por fuera del baño, y el baño era espacioso por dentro. También observé a algunas que echándole un poco de cara se colaron en el servicio de caballeros. Aunque es bastante normal ver estas situaciones, lo raro es que los chicos no las echaran. Una vez que pude acceder al baño de señoras, me posicioné junto a la puerta dejándola cerrada.

Allí encontré a una compañera de clase que me explicó porque había tanta cola y es que resulta que uno de los baños estaba atascado y corría peligro de desbordarse. Según lo que pude escuchar había un objeto sin identificar flotando en ese revuelto de líquidos desechables humanos.

Un par de minutos después entró una chica que casi me provoca una conmoción cerebral al abrir la puerta de golpe de no ser porque coloqué mis manos a tiempo de frenar el impacto. La chica preocupada por si había golpeado a alguien pidió disculpas y yo la tranquilicé asegurándola que me encontraba perfectamente. La chica que estaba enfrente de mí me miró y las dos sonreímos.

Había una chica que estaba bastante alegre y que por lo visto estaba estudiando aquí pero procedía de Zaragoza, que se dedicó a hacer una encuesta a todas las que allí estábamos sobre si habíamos visitado su ciudad y que nos parecía. Yo la hice una persona feliz al contestarla que si había estado y que me molaba. Algunas personas son simples de complacer. Pero el comentario le hice en serio. Si he estado y si me gustó.

Mi compañera de clase y sus dos amigas decidieron que ya llevaban mucho tiempo esperando y se fueron, supongo que a otro local. Quizá fuesen a la calle. No serian las primeras.

Cinco minutos después empecé a comentar con la chica que estaba delante de mí que porque tardaría tanto la que estaba dentro, porque yo por lo menos no había notado movimiento y unas chicas nos dijeron que se habían metido cinco en el baño que funcionaba. Mi cara fue un poema, me asome un poco al baño atascado y calculé que era un servicio para tres personas con capacidad de movimiento reducida, no me quise imaginar como entrarían cinco. Imitando a spiderman supongo. A los quince minutos y después de varios golpes en la puerta como aviso, por fin salieron en tropel. Todas las que estábamos en el baño nos miramos aliviadas.

Entraron un par de chicas más con las que estuve hablando, la cola iba ya más rápido. Bueno todo lo rápido que puede ir siendo un baño de mujeres. Cuando estaba a punto de ser mi turno, entró la amiga con la que había venido y dijo con cara de sorprendida “¿todavía sigues aquí?” pregunta obvia donde las haya, pero había que hacerla. Yo la contesté con un encogimiento de hombros y una breve versión de las contorsionistas.

Llegó mi turno y a los 20 segundos de haber entrado alguien llamo a la puerta y oí como una de las chicas con las que había estado hablando fuera decía: “no golpees que acaba de entrar “y así pararon los golpes. Salí, le dije a mi amiga que ahora la veía y me fui hacia la pista de baile.

Así que chicas, debemos apoyarnos. Solo nosotras comprendemos estas odiseas que se forman en los servicios de señoras los viernes y sábados por la noche.

Chicos: espero que esto sirva para que nos comprendáis mejor y para que se derrumbe ese mito de las mujeres tienen que ir juntas al baño. Las únicas que entraron juntas fueron las cinco que se habían escapado del circo, el resto entramos solas y algunas incluso fuimos solas al baño, sin ninguna amiga.